domingo, 12 de enero de 2014

Depeche Mode: Entrevista «“Delta Machine” es nuestro álbum más honesto"»

La existencia de Depeche Mode es todo un canto a la supervivencia. Es uno de los pocos grupos con más de treinta años de vida que se mantiene exclusivamente con miembros originales y, además, habiendo sido iconos de un estilo en principio tan apegado a una época, los 80, como es el tecno. Cien millones de discos vendidos relucen en su biografía y sus giras causan expectación por todo el mundo. Como ocurre con sus conciertos en el Palau Sant Jordi de Barcelona, el próximo miércoles, y el Palacio de Deportes de Madrid (días 17 y 18)


 Pero la historia personal de sus componentes en todos estos años no invitaba precisamente a la euforia. Por ejemplo, los problemas de Andrew Fletcher con la depresión en la gira de «Songs Of Faith and Devotion» en 1993, que resultaron un martirio tanto para el propio afectado como para sus compañeros; el alcoholismo crónico de Martin Gore a lo largo de dos décadas, hasta 2006 («Durante años caí en la trampa de tener miedo a no volver a ser creativo si dejaba de beber, pero en realidad he sido mucho más prolífico desde que lo dejé», confiesa); y, sobre todo, la adicción a la heroína de Dave Gahan desde 1990 hasta 1996, con el resultado de dos matrimonios arruinados, un intento de suicidio, varias detenciones y una sobredosis accidental que le llevó a «morir» durante varios minutos.


Para rematar esta biografía, el cantante de Depeche Mode sufrió un cáncer de vejiga en 2009. Durante varios meses había sentido inexplicables fatigas, cuando un día tuvo un colapso en el baño. Fue el 12 de mayo, pocas horas antes de celebrar un concierto en Atenas. Por fortuna, su hijo Jack, de nueve años, se encontraba con él y dio el aviso. En esta entrevista, realizada en Texas durante la celebración del festival South By Southwest, están presentes Martin Gore y Dave Gahan, quien no se muestra remiso a la hora de hablar de este tema: «Al fin y al cabo, tengo que dar gracias por haber podido salir con vida».

-¿Cómo vivió aquella experiencia?

-Dave: Cuando me dijeron que tenía cáncer, fue lo último que esperaba. Al principio pensaron que se trataba de un virus del estómago, pero después de hacerme un escáner me dijeron: «Tiene usted un tumor. Tenemos que operarle mañana». Siendo el viejo toxicómano que soy, enseguida comencé a negociar: «Tendremos que hacerlo más adelante. Me quedan ocho meses de gira». Mi negación era asombrosa. Entonces el oncólogo se sentó a un lado de mi cama, me miró fíjamente y me dijo: «Bueno, es una posibilidad. El tumor aún no se ha abierto camino a través de la pared de su vejiga. ¿Sabe cuánta gente tiene esta oportunidad cuando tenemos la suerte de ver el cáncer temprano como ahora?»

-¿Cómo se lo tomó su familia?
-Dave: Por suerte tenía al lado a mi esposa, Jennifer. Le dije que estaba bien y que todo saldría perfectamente, aunque en el fondo yo creía que me iba a morir. Ella sabía lo que en realidad pensaba, y me dijo: «Pero yo no estoy bien. No puedo estar bien si tú piensas que puedes morir y dejarme». Ella sabía lo que yo quería decir: «Si esto no funciona, bueno, tuve una buena vida, y los chicos están bien y…» Ella sólo quería que me callara.

-Ahora está limpio, aunque tiene que «padecer» revisiones durante toda su vida.
-Dave: La verdad es que resulta muy incómodo, pero ya estoy acostumbrado. En realidad siento que, tal y como salió todo, he sido bendecido. 

-Cancelaron diez conciertos antes de tocar para 50.000 personas en Lipzib, Alemania, el 8 de junio de 2009. ¿Cómo fue el reencuentro con sus compañeros?
-Dave: Cuando volví a ensayar estaban todos acojonados. Yo estaba muy delgado. Había perdido unos cuantos kilos y no tenía buena pinta. Por la manera en que me abrazaron, sentí que tenían miedo de lo que me podía ocurrir. Pero es algo que forma parte de la vida real, algo por lo que pasa mucha gente.

-Tras la gira, ¿cómo surgió la colaboración de Martin Gore con Vince Clarke, el antiguo miembro fundador de Depeche Mode, para el proyecto «VCMG» y su álbum «Ssss»?
-Martin: Vince me envió un correo electrónico que decía: «Estoy pensando en hacer un álbum de tecno. ¿Estás interesado en colaborar?» Esto, después de 25 años sin haber cruzado una sola palabra entre nosotros. Contesté: «Sí». El resultado fue una especie de abstracción estética.

-También Gahan colaboró con el grupo de Rich Machin y Ian Glover, Soulsavers, en «The Light the Dead See». ¿Fue así como llegó la inspiración para introducir el blues en su nuevo disco, «Delta Machine»?
 -Dave: Ciertamente, esto afectó a las canciones que yo escribí («Secret to the End», «Broken» y «Should Be Higher», las tres junto a Kurt Uenala, uno de los ingenieros de sonido del álbum). Cuando en la canción con Soulsavers, «Presence of God», llegaba a la parte que decía «Puedo sentir la presencia de Dios», pensaba en aquel momento: «¡Yo no puedo cantar esto!» Y ahora, en «Secret to the End», de «Delta Machine», cada verso termina con «¿Es esto el final? ¿Debería ser esto el final?» Todo esto representa verme a mí mismo por primera vez. Preguntarme «¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿De qué va todo esto?». Y llegar a la conclusión de que tengo que hacer algo útil con todo lo que me ha ocurrido, intentar ser el mejor padre y marido que pueda ser, y el mejor músico. Me reescribí de vuelta a la vida.


-¿Cómo reaccionaron los demás miembros del grupo a esta nueva faceta de soul-blues?
-Martin: Toda la vida siempre he escuchado más el góspel y el blues que cualquier otra cosa. Son House, John Lee Hocker... donde nada esconde la emoción. Depeche Mode han estado tocando con esta idea desde «Violator» y «Personal Jesus» en 1990.
-Dave: Esto es lo que somos, lo que siempre hemos sido. Siempre nos hemos dejado llevar por el groove y el ritmo, y de ahí sacamos nuestro estilo. Led Zeppelin, The Rolling Stones, Depeche Mode. «Delta Machine» es el álbum más honesto que hemos sacado. Con mi voz ahora sé que puedo expresar ese desgarro. No es blues exactamente, pero está influido por el blues.

-Existen referencias religiosas en el álbum. ¿Reminiscencias de la iglesia metodista de Sant Paul, a la que acudía Gore cuando era adolescente, en la ciudad de Basildon?
-Martin: En realidad me gustaría haber seguido algún tipo de religión, pero lo encuentro imposible. En cierto sentido, las letras de «Delta Machine» son como la contraposición al blues, porque el blues trata de dolor y miseria, y mis canciones en este disco no tratan de eso. No resulta muy rock &roll admitirlo, pero he encontrado paz en mi vida, y espero que siga así.

Grandes de ayer y hoy

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